Making Gilda
Cada bolso de Gilda se crea a mano, uno a uno, en Madrid, recuperando el mimo de las cosas hechas en casa.
El proceso es pausado y preciso. Se prueba, se deshace y se vuelve a construir hasta encontrar el equilibrio adecuado. El tiempo no se mide: es parte esencial del resultado.
Desde el diseño del primer boceto hasta los últimos acabados, cada pieza se construye a partir de la selección de telas e hilos de crochet, el corte, el proceso de tejer y la costura, siempre a mano.
El tacto y lo visual guían cada decisión. Texturas, terminaciones, combinaciones de color y estampados que remiten a otra época. Hay una clara inspiración en los años 60 y 70, reinterpretada desde una mirada actual.
Este universo creativo se divide en dos líneas que conviven en armonía.
Por un lado, el crochet, que define la identidad permanente de la marca a través de una colección continua.
Por otro, los bolsos de tela, concebidos como ediciones limitadas. Cada uno nace de materiales seleccionados en pequeñas cantidades; cuando la tela se agota, esa pieza desaparece. El diseño puede perdurar, pero la tela escogida lo convierte en una edición irrepetible.
Cada bolso está pensado para acompañar el día a día: apoyado en la barra de un bar o formando parte de una ocasión especial. En cualquier momento y en cualquier lugar donde algo esté pasando.
